Puestos de tradición y heredables de familias o amigos a los que la población más quiere, porque simplemente saben atender con amabilidad.
Por: Ana Succar
Mientras Erika Martínez lava su puesto de jugos a las 8:30
de la mañana, pues tiene un tiempo con pocos clientes afirma, “es como estar en
la casa de uno, no se puede hacer la comida con la cocina sucia, a mí me gusta
tener todo limpiecito porque eso es lo que le gusta a mis clientes y a mí. Es que a ninguno le gusta que cuando les sirva
su jugo este haciendo esto y votando el agua”.
En toda “la Quinta” desde hace ocho años Erika se dedica a
la venta de jugos, negocio que le dejó una gran amiga cuando se fue de la
ciudad. Día tras día se esfuerza no solo por hacer estas delicias caseras, también es carismática y sencilla por naturaleza, de
las mayores cualidades que hacen sentir a sus clientes bien atendidos y sea ella la primera opción al momento de desayunar.
