Miles de turistas visitan anualmente una de las creaciones más destacadas del escultor Héctor Lombana. Lo que extranjeros y demás colombianos reconocemos como arte, para el ciudadano samario dichas obras no son más que un escaparate hacia una cultura desconocida.
Por: Lorena López
En la cara norte de la Sierra Nevada de Santa Marta
(Magdalena), habita una de las etnias más reconocidas del mundo, los tayronas,
quienes entre mestizos, zambos y “puros” suman unas cuantas miles de personas.
Siendo los tayronas un misterio para los turistas, en el año
1.993 llega a Santa Marta y a su bahía, la más bella de América, el señor Héctor
Lombana quien respondiendo al llamado del aquél entonces alcalde de la ciudad,
Hugo Gnecco Arregocés, nutre de arte y cultura la ciudad creando seis
esculturas que iluminadas por focos observan el día a día desde la carrera
primera con calle 22.
